6 trucos de limpieza de la abuela más eficaces que los métodos actuales

21 de Enero de 2019

Toma nota porque los sistemas que se utilizaban hace siglos para mantener las casas impolutas, no sólo son más efectivos que los de hoy, además son mucho más baratos

¿Alguna te has preguntado cómo harían para mantener impolutos los inmenso casoplones antiguos que hoy vemos en series como Downton Abbey o la española Acacias 38, sin tan siquiera tener un chorro de Cristasol o Cillit Bang? Con la cantidad de muebles, alfombras, espejos, lámparas y figuritas que tienen en cada rincón, no debía ser tarea fácil. ¿O sí?
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La escritora Tessa Cunningham ha probado los métodos de limpieza típicos de la época victoriana, y no sólo son mucho más efectivos que los actuales, además son infinitamente más baratos. Tiembla Mr. Propper, el algodón no engaña.

1. Ruibarbo para la bañera

Eliminar las manchas de la bañera, especialmente si esta es de esmalte de color blanco, no sólo es complicado, además te dejas la espalda frotando. Cunningham recopila un antiguo truco para el que necesitamos unos tallos de ruibarbo (precisamente la parte comestible de este vegetal). Colocamos en medio de la bañera al menos cinco o seis trozos del saludable ingrediente y la llenamos de agua caliente. Verás como el agua se vuelve de un color rosa intenso, como si estuvieses rodando un nuevo remake de Psicosis en tu aseo. Dejamos actuar el mejunje durante unas horas y ¡tachán! Cuando quites el tapón de la bañera verás como sus bordes y fondos están impolutos. ¿Por qué funciona esta pócima? Resulta que el ruibarbo contiene ácido oxálico, compuesto básico en muchos productos de limpieza convencionales, que elimina los restos de suciedad y jabón seco que tanta rabia te da ver cada vez que te duchas.

En cuestión de segundos, el espejo queda brillante y libre de rayajos, ¡y el aroma supera a cualquier producto moderno con olor a limón!

Cierto, en nuestro país no es fácil encontrar este vegetal en las fruterías convencionales, pero si quieres cuidar de tus lumbares y darte un baño en un lugar higiénico y limpio, procura encontrar un sitio especializado donde comprar el tallo.

2. Ginebra para los espejos

La tienes preparada en el mueble bar para servirte un refrescante gin tonic cuando tengas visita. Teniendo en cuenta que no invitas a comer a nadie y que, admítelo, nunca tienes tónica en la nevera, dale buen uso a la ginebra de garrafón que ni siquiera recuerdas en qué año compraste.

Si quieres que tus espejos estén brillantes, parece ser que mojando unpañuelo de seda en agua con ginebra y pasándolo por la superficie con cuidado, el alcohol disuelve cualquier mancha de grasa. “En cuestión de segundos, el espejo queda brillante y libre de rayajos, ¡y el aroma supera a cualquier producto moderno con olor a limón!”, añade Cunningham.

3. Patatas quitamanchas

Especialmente en la cocina, suele ocurrir que los trapos, las cortinas y demás textiles se llenan de grasa y restos de alimentos mientras cocinamos. Plof, la mancha, que decía aquel famoso anuncio, y no se van ni aunque les demos vueltas y vueltas en la lavadora.

La solución, siguiendo las instrucciones de una ama de casa de la época victoriana, es simple: frotar una patata cruda contra el paño de cocina, ponerlo en una sartén y, a continuación, llevar a ebullición. Repetir antes de poner el trapo en remojo en agua fría durante una hora y luego enjuagar, explica la autora. Al parecer, como ocurría con el ruibarbo, las patatas contienen ácido oxálico, el ingrediente natural ideal para acabar con las manchas imposibles. Eso sí, este truco casero tiene su aquel: Después de la fricción, la ebullición y el enjuague, las manchas se quitan notablemente. Pero el olor de los paños a guiso se prolonga por horas.

 

 

4. Pan para quitar el polvo

¿Hay algo más exasperante que ver como las motas de polvo vuelven a colocarse en su sitio al instante de pasar el paño? Probablemente sí, pero en lo que concierne a las tareas del hogar es universal la idea de que deshacerse del polvo es una de las más difíciles. Hasta ahora.

Una buena forma de acabar con esa bola de polvo que recorre tu salón de un lado a otro es aprovechando la miga de pan sobrante de la comida o cena. Especialmente efectiva en rincones inalcanzables para la escoba, la humedad del pan atrae el polvo como un imán y se queda pegado a ella. Solo tienes que dejarla actuar un rato y retirar la pelota. Pruébalo en radiadores y rodapiés, verás como esa masa grisácea que no se va ni pasando el aspirador desaparece de tu vida.

5. Periódico para limpiar las ventanas

Seguramente lo habrás visto hacer en alguna ocasión, y es que este antiguo truco no pasa de moda porque es más efectivo que ninguna otra técnica para eliminar todas las manchas de las ventanas. Los restos de gotas de lluvia, la grasa de los dedos que se han plantado en el cristal e incluso posibles residuos provenientes de palomas que han pasado cerca de nuestras ventanas, se van en un momento tras pasar unas hojas de periódico en formato bola. Mejor aún si además seguimos el consejo de Cunningham y rociamos previamente las ventanas con un buen chorro de agua y vinagre. Una limpieza pulida que encima sirve como labor de reciclaje.

 

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