Primeros registros de coyote (Canis latrans) en Campeche, México

07 de Enero de 2019

El coyote (Canis latrans) es una especie que en los últimos 30 años se ha expandido en las áreas tropicales de México y Centroamérica. En esta nota se registra por primera vez esta especie en el estado de Campeche, México. Utilizando fototrampeo, de mayo de 2009 a julio de 2012 se obtuvieron 29 registros de coyotes provenientes de 7 sitios localizados en el oeste del estado. El registro de coyotes en Campeche incrementa de 15 a 16 las especies de carnívoros reportadas para el estado.

Los coyotes son depredadores oportunistas y generalistas que pueden habitar en ambientes naturales muy diversos como desiertos, matorrales, pastizales, bosques de pino y bosques tropicales (Bekoff y Gese, 2003), así como en ambientes perturbados, tales como áreas de cultivos, pastizales destinados a la ganadería, zonas urbanas y suburbanas (Bekoff, 1977). En la actualidad, el área de distribución del coyote abarca desde Alaska hasta la región norte de Panamá (Bekoff 1977; Vaughan, 1983). En los últimos 25 años, tanto en Estados Unidos y Canadá (ver Parker, 1995 para una revisión) como en México y Centroamérica (ver Hidalgo-Mihart et al., 2004 para una revisión), el área de distribución del coyote se ha ampliado notablemente. En el caso de México y Centroamérica, en los últimos 30 años se han registrado coyotes por primera vez en áreas en donde anteriormente no se habían observado, como es el caso del norte de Panamá (Méndez et al., 1981; Vaughan, 1983), el norte de Yucatán (Sosa-Escalante et al., 1997), noroeste de Guatemala (Soto-Shoender y Giuliano, 2011) y Belice (Platt et al., 1998). Se ha sugerido que la expansión del coyote en estas áreas ha sido inducida fundamentalmente por la deforestación de los bosques tropicales (Vaughan, 1983; Sosa-Escalante et al., 1997; Hidalgo-Mihart et al., 2006), pues esta acción produce ambientes similares a los hábitats abiertos donde la especie evolucionó y a los que está bien adaptada (Young, 1951).

A pesar de que la presencia de coyotes ha sido confirmada para el norte de Yucatán (Sosa-Escalante et al., 1997), norte de Belice (Platt et al., 1998) y norte de Guatemala (Soto-Shoender y Giuliano, 2011), a la fecha no se cuenta con registros en el estado de Campeche. Hidalgo-Mihart et al. (2004) utilizando modelos de nicho predicen que existen condiciones ambientales para que los coyotes se distribuyan en este estado, principalmente hacia la región centro y la costa. Platt et al. (1998) a través de reportes orales menciona la presencia de coyotes en la región ganadera de Escarcega, localizada al centro de Campeche. Asimismo, Hernández-Lara (2010) registra la presencia de la especie a lo largo del estado a través de entrevistas con productores. Sin embargo, a pesar de que se reportan condiciones apropiadas para que la especie se encuentre en el estado y existen reportes orales de la presencia del mismo, a la fecha no se cuenta con registros físicos que confirmen la presencia de coyotes en el estado de Campeche.

Como parte de un trabajo en el que se pretende determinar áreas importantes para la conservación del jaguar (Panthera onca) en el centro y oeste de Campeche, de 2009 a 2012, se han realizado esfuerzos de fototrampeo en 7 diferentes localidades distribuidas a lo largo de esta región. 


Como resultado del fototrampeo, se han registrado en múltiples ocasiones la presencia de coyotes a lo largo de estas áreas. El objetivo de este trabajo es reportar los registros de coyotes observados en la región centro y oeste de Campeche como resultado del fototrampeo.

La región de estudio es fundamentalmente plana y se encuentra entre los 0 y los 10 m snm. La vegetación de la región, de acuerdo con López-Mendoza (1995), se encuentra compuesta principalmente por sistemas asociados a humedales, tales como manglares, selva mediana de pukté (Bucida buceras), selvabaja espinosa de tinto (Haematoxilon campechanianum) y sabana de jícaro (Crescentia cujete), en los cuales se presentan largos periodos de inundación durante el año. En las regiones costeras se dominan las grandes extensiones de manglar, cubiertas principalmente de mangle rojo (Rhizophora mangle). En las regiones de suelos profundos con drenaje deficiente se desarrolla la selva mediana de pukté, cuya altura fluctúa entre los 20 y 30 m. Las áreas donde se desarrolla la selva mediana, presentan inundaciones estacionales, pero éstos nunca llegan a ser periodos prolongados. La selva baja espinosa de tinto se desarrolla sobre suelos profundos con drenaje deficiente, de tal manera que se inunda en época de lluvias y se seca completamente en época de secas. Se caracteriza por presentar un estrato arbóreo que puede variar de 5 a 15 m. La sabana de jícaro está constituida por gramíneas, sin árboles o con árboles esparcidos, principalmente jícaro, que conforman un estrato arbóreo de 5 m de altura. Se sitúa sobre suelos con drenaje deficiente que se vuelven fangosos en la época de lluvias y se secan muy pronunciadamente en época de secas. En algunos lugares durante la temporada de seca se aprovechan las sabanascomo campos ganaderos, ya que cuentan con diversas especies de pastos naturales e introducidos, principalmente el jaragua (Hypharrenia rufa) y camalote (Paspalum fasciculatum). Dentro de la sabana de jícaro es posible encontrar parches esparcidos de mangle botoncillo (Conocarpus erectus), y en los sitios donde el suelo se eleva arriba de 1 m sobre la sabana, así como en los alrededores de las aguadas naturales, existen pequeños parches de selva mediana subperenifolia (< 5 ha) conocidos como petenes. Además de los sistemas naturales, en la región existen grandes extensiones de pastizales inducidos. En el área se ha desarrollado ampliamente la ganadería, lo que ha traído como consecuencia la transformación de los hábitats naturales en pastizales inducidos, caracterizados principalmente por la presencia de pastos, tales como estrella africana (Cynodon nlemfuensis) y pasto alemán (Echinocloa polystachya). Asimismo, en el área se presentan grandes extensiones de acahuales (vegetación secundaria), los cuales se derivan de los tipos de vegetación antes mencionados y es debido a la tala de la vegetación original (especialmente de las selvas medianas y bajas). Los acahuales se observan en diferentes etapas de sucesión que van desde 1 a 20 años, lo que indica el uso constante de las zonas boscosas y el abandono de las parcelas. En este sistema los árboles en desarrollo, por lo general, tienen menos de 5 m de altura y un diámetro menor a 3 cm.

En 9 625 días cámara (una noche cámara equivale a una cámara trampa activa por 24 horas) se obtuvieron 28 registros de coyotes en 14 diferentes sitios, distribuidos a lo largo de las 7 localidades estudiadas. Veinticinco de las fotografías obtenidas corresponden a coyotes solitarios (Figs. A, C, D, E, G y H), mientras que en 3 restantes, se observan 2 individuos en la imagen (Figs. B, F).


Las fotografías obtenidas en este trabajo confirman la presencia de coyotes en el estado de Campeche, particularmente en el oeste del estado. Hernández-Lara (2010) reportó la presencia de coyotes en esta región, con entrevistas a productores. Los resultados de este trabajo confirman este reporte. La presencia de coyotes en otras localidades del estado no ha sido confirmada. Modelos de nicho ecológico predicen la presencia de la especie a lo largo de la franja costera que se extiende desde Tabasco hasta Yucatán, así como en las áreas ganaderas que se localizan al centro del estado (Hidalgo-Mihart et al. 2004). Hernández-Lara (2010) informa que algunos productores reportan la presencia de la especie en las mismas áreas predichas en los modelos de nicho. El registro formal del coyote en Campeche incrementa el número de especies de mamíferos carnívoros registradas para el estado de 15 a 16 (Martínez-Ku et al., 2007; Hall, 1981).

La presencia de coyotes en Campeche es reciente. Productores pecuarios informan que la especie no existía en la región antes de 1980, y que su llegada ocurrió entre 1980 y 2000, momento a partir del cual han ocurrido importantes pérdidas, principalmente en la producción ovina (Hernández-Lara, 2010). Numerosos estudios concluyen que el establecimiento de poblaciones de coyotes en áreas tropicales probablemente sea causado por la deforestación (Méndez et al., 1981; Vaughan, 1983; Sosa-Escalante et al., 1997; Hidalgo-Mihart et al., 2004; Hidalgo-Mihart et al., 2006), por tanto es posible que este factor haya favorecido la expansión de los coyotes hacia la península de Yucatán. Dicha deforestación ha sido debida al crecimiento de las actividades agrícolas y ganaderas en muchas zonas de México y Centroamérica (Challenger, 1998). Asimismo, modelos de distribución del coyote para México y América Central sugieren que la presencia de grandes fragmentos de bosques tropicales son el factor más importante que limita la distribución de la especie en esta área (Hidalgo-Mihart et al., 2004).

Los autores agradecen al Área de Protección de Flora y Fauna Silvestre Laguna de Términos-Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el apoyo financiero a través de los proyectos PROCODES 2009, 2010, 2011 y PROMOBI 2011 y 2012. A la División Académica de Ciencias Biológicas de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Pro Natura Península de Yucatán A. C. y a las Unidades de manejo y aprovechamiento para la conservación de la vida silvestre (Umas) Nikte Ha y Nohan, por el apoyo logístico para la realización del proyecto. A las autoridades, guías y habitantes de las comunidades que nos permitieron el acceso a sus terrenos y facilitaron la realización de este proyecto. A los estudiantes de la DACBiol-UJAT, por su apoyo en el trabajo de campo

 

comments powered by Disqus